Santo Domingo no deja de sorprender con su historia
Tanto en las más antiguas Iglesias y Conventos, así como en toda clase de vivienda y edificios de la administración, los canteros sevillanos prolongaron en América su vocación profesional.
Algunas portadas de casas de Santo Domingo, seguramente construidas por estos canteros sevillanos contratados en 1510 así lo atestiguan.
Un hermoso ejemplo de estos trabajos citados subsiste en Santo Domingo, la llamada Casa del Cordón.
Un alfiz Gótico-Mudéjar enmarca un vano escarzado insertando escudos en los dos ángulos laterales, asemejando un cordón franciscano, espléndidamente adaptado a su función de encuadramiento.
Con la llegada de la evangelización y la expansión de esta por todo el continente Americano, llegó un trasplante del culto español a las imágenes sagradas.
Las primeras iglesias y conventos hubieron de surtirse de todo tipos de enseres, misales, cálices, lienzos, esculturas y retablos, para la liturgia. Los talleres artísticos sevillanos iniciaron desde el siglo xv por este motivo, un comercio artístico que duró hasta el siglo XVIII.
Poco después de la llegada este comercio principalmente de la ciudad Hispalense, se transformó en recíproco entre América y España, realizado en este caso por los criollos, es decir, los españoles nacidos en América.
Esto lo acreditan los documentos fiscales de las flotas que registraban el paso entre ambos continentes.
